Recupera el control de la psoriasis en las piernas y los pies

Para la psoriasis es importante elegir zapatos  que mantengan los pies frescos y secos.
Las molestias de la psoriasis pueden variar dependiendo de qué parte del cuerpo se vea afectada. Por ello es tan importante hablar con tu médico, el cual será capaz de prescribir un tratamiento adecuado y ayudarte a manejar la condición.

Molestias y tratamiento de la psoriasis en piernas

Por lo general la psoriasis en las piernas toma la forma de placas ovaladas o irregulares, y a veces hay varias lesiones que crecen juntas, formando una lesión mayor. Las placas en las espinillas y las rodillas suelen causar picor, y si las placas se encuentran al otro lado de la línea del movimiento de la articulación, puede experimentar fisuras en las lesiones. Un punto de gran utilidad es el de prestar especial atención a estas lesiones cuando se está aplicando un emoliente sobre la piel. 

Temperaturas altas o largos periodos permaneciendo de pie pueden provocar que las venas de tus piernas se hinchen, poniendo más estrés en la piel.

Molestias y manejo de la psoriasis en pies

La psoriasis hiperqueratósica también puede aparecer tanto en pies como en manos, y las lesiones pueden estar bien definidas o ser más difusas. La planta/palma, así como los lados de los dedos de las manos/pies, son las zonas más afectadas habitualmente. 

Otra forma es la denominada variante pustular de la psoriasis. En esta forma, una serie de pequeñas pústulas (con o sin descamación, enrojecimiento y costras) dan como resultado lesiones desagradables en las plantas de los pies (o palmas). Aunque las pústulas pueden verse como una infección, en realidad son estériles. Los pies pueden tener llagas y puede ser muy doloroso. 

El problema se puede ver acentuado en aquellas personas que tienen los pies planos, son altos o tienen sobrepeso, y en los que tienen un trabajo que requiere períodos prolongados de pie. 

Cuidado de los pies 

Una buena higiene diaria es esencial cuando la psoriasis afecta a tus pies. El calzado debe ser ligero y cómodo: elije zapatos que mantengan tus pies frescos y secos y permita que el aire circule libremente. 

Haz la prueba con espuma, corcho o plantillas llenas de agua, lo que aliviará la presión sobre la piel. También puedes utilizar las plantillas hechas de polímeros que actuarán como amortiguadores y protegen la piel que está sanando. A su vez, evita los zapatos que terminen en punta y los fabricados con materiales sintéticos como el plástico. 

En invierno, los pies deben mantenerse calientes, sobre todo si tienes mala circulación en las piernas y si tus pies tienden a estar fríos. En verano, se recomienda un baño de pies diariamente.

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