La psoriasis no tiene por qué ser una barrera para hacer lo que te gusta

Ir a la playa con psoriasis y mostrar la piel es posible

Montse, su historia de superación

“Yo siempre he sido de mar. Pienso en la felicidad que sentía cada verano cuando llegaba el momento de ir a la playa. Me podía pasar horas allí, paseando por la orilla, jugando con mis hijos en la arena o dándome un largo y relajante chapuzón. ¡Qué bien sienta un baño fresquito cuando hace calor!

Como disfrutaba tanto con el agua, en invierno iba a menudo a nadar a la piscina. Una rutina que he transmitido a mis pequeños porque, a la vez que haces deporte, te permite desconectar. Recuerdo las risas con ellos cuando entrábamos en el agua y la emoción y el orgullo que sentimos todos cuando lograron hacer sus primeras brazadas… Pero, con mi psoriasis, todo eso cambió completamente...

Lo que siempre me había encantado se convirtió, de repente, en una pesadilla. Antes de salir de casa ya estaba pensando en el momento en que debería quitarme la ropa para quedarme en bañador. Ya no me podría tapar… Mi piel quedaría al descubierto y todo el mundo vería el aspecto de mi psoriasis. “¿Qué pensarían?”, me preguntaba siempre. Me aterrorizaba la mirada de los demás. Notaba su peso sobre mí y sentía mucha vergüenza.

Al principio de mi diagnóstico, seguí un tiempo yendo a la playa, más que nada para acompañar a mis niños y que mi enfermedad no les afectara también a ellos. No quería que se vieran perjudicados por mi psoriasis. Pero, una y otra vez, permanecía vestida, sin moverme de la orilla, casi escondida bajo el parasol y pasando mucho calor. Cada vez fui menos hasta que acabé quedándome en casa mientras mi familia estaba en la playa, porque me ponía de mal humor pensar en lo que me estaba perdiendo, ver el mar enfrente y no poder disfrutarlo como quería... Por eso decidí actuar y buscar ayuda profesional. Acudí a mi médico, que me prescribió un tratamiento integral adecuado. Y las cosas cambiaron. El aspecto de mi piel ha mejorado mucho y, con ello, poco a poco he recuperado mi autoestima. Ya no me avergüenzo y la psoriasis ha dejado de ser una barrera para hacer lo que me gusta. Hoy vuelvo a nadar, a pasear por la orilla junto a mi familia y ¡a disfrutar del verano!”.

Montse, 37 años.

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Además, es importante entender las afectaciones psicológicas de la psoriasis.

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