Calma el picor de la psoriasis siguiendo estas 6 pautas

Alivia el picor generado por la psoriasis

Rompe el ciclo comezón – rascado

Consejos para prevenir los picores y la descamación La psoriasis y la irritación de la piel van a menudo de la mano: muchos pacientes presentan de manera regular brotes de prurito. Para lidiar con los síntomas y tenerlos bajo control, hay una serie de medidas que puedes adoptar. Con estas simples ideas, notarás la diferencia:
  1. No olvides tratar la psoriasis

  2. Para combatir el picor, es necesario tratar la causa subyacente: la psoriasis. Las cremas emolientes calman la piel y la mantienen hidratada, además muchos tratamientos tópicos contienen ingredientes que reducen el picor y la inflamación.

  3. Báñate a menudo

  4. Toma un baño relajante sumergiéndose en agua tibia. Ten cuidado de que el agua no esté demasiado caliente y date palmaditas en la piel en vez de frotarte. Después, aplícate con suavidad un producto hidratante para retener la humedad de la piel o bien un tratamiento tópico contra la psoriasis. De esta forma, procura evitar jabones que resequen la piel.

  5. Alivia la zona afectada

  6. Aplica una compresa fría o una bolsa de hielo en la zona afectada. El picor intenso suele ir acompañado de quemazón, por lo que enfriar la piel puede aliviar las ganas de rascarse.  

  7. No dejes que tu piel se reseque demasiado

  8. Con la piel seca el picor es más intenso que cuando está hidratada, por lo que hay que hidratar la piel a menudo. La falta de humedad en invierno puede agravar el picor, sobre todo si tu vivienda tiene calefacción central, la cual acostumbra resecar el ambiente. Por estos motivos, es importante mantener la piel bien hidratada y pensar en utilizar un humidificador, especialmente en los meses más fríos.

  9. Hidrata tu piel

  10. De este modo no solo se reduce la descamación y los síntomas relacionados, sino que ayuda a aumentar la eficacia de los tratamientos. Trata de aliviar la presión de la piel ejercitando los gemelos: flexiona las rodillas de vez en cuando, estando de pie o en la cama, para que los músculos bombeen la sangre de forma más eficiente.

  11. Retén la humedad en la piel después de la ducha o el baño

  12. Siempre que tomes una ducha o un baño, hazlo con agua templada. El agua caliente aumenta el flujo sanguíneo en la piel y puede producir descamación.

MAT-17139

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