Tratamientos biológicos para la psoriasis

Tratamientos para la psoriasis

Los tratamientos farmacológicos de la psoriasis se dividen en dos grandes grupos. Por un lado están los tratamientos tópicos o locales —utilizados para formas leves a moderadas de psoriasis—, que se aplican directamente sobre las áreas afectadas en forma de pomadas, cremasUna crema es una emulsión de aceite y agua en proporciones aproximadamente iguales. Al igual que los ungüentos y geles, las cremas se pueden usar para administrar tratamientos a superficies corporales específicas (por ejemplo, la piel)., pastas, lociones y gelesUna sustancia gelatinosa. Al igual que los ungüentos y las cremas, los geles se pueden usar para administrar tratamientos a superficies corporales específicas (por ejemplo, piel). a base de cortisona, ditranol, derivados del alquitrán, derivados de la vitamina D3, tazaroteno y sustancias emolientes. Por otro lado, están las terapias sistémicas, que incluyen ingredientes activos, como retinoidesUn compuesto químico que se asemeja a la vitamina A, utilizado para tratar la psoriasis. y ciclosporina.

Hoy en día, entre las terapias disponibles también existen medicamentos biológicos, usados para las formas moderadas y graves. Históricamente, la eficacia de los tratamientos convencionales, tanto tópicos como sistémicos, se debe a su capacidad para suprimir parcialmente la actividad del sistema inmunitario; sin embargo, los tratamientos sistémicos clásicos de la psoriasis tienen efectos colaterales importantes que limitan su uso a largo plazo, pues son necesarios para tratar una enfermedad crónica que puede durar toda la vida. Esto significa que estos tratamientos no satisfacen por completo las necesidades de los pacientes.

Desde los años 90 hasta hoy

Teniendo en cuenta el amplio mecanismo de acción de los fármacos sistémicos, los investigadores han trabajado para aumentar la efectividad de los tratamientos y, al mismo tiempo, reducir los efectos secundariosUn efecto no deseado provocado por un medicamento.. La investigación intensiva ha llevado al desarrollo de fármacos biológicos, cuyas dianas terapéuticas son más específicas y selectivas de los diferentes mecanismos del proceso inflamatorio.

La historia de los fármacos biológicos comenzó en la década de 1990, cuando se descubrió la presencia de altos niveles de factor de necrosis tisular, o TNF-alfa, en las lesiones psoriásicas. El desarrollo de varios productos biológicos de alta eficacia en los últimos treinta años ha revolucionado el tratamiento de la psoriasis moderada-grave. Estos medicamentos son el resultado de una mejor comprensión de los mecanismos patogénicos que subyacen a la psoriasis, lo que permitió resaltar la importancia crucial de unas sustancias específicas, conocidas como citoquinas, en particular la interleucina (IL) 23 y la interleucina 17.

Más selectividad, eficacia y seguridad

Los últimos ensayos clínicos han demostrado que los fármacos biológicos cuyas dianas son la IL-23 y la IL-17 son más efectivos y seguros que los primeros fármacos biológicos. Los medicamentos biológicos representan uno de los mayores avances realizados por la medicina en el campo terapéutico. Su éxito se debe a la enorme selectividad de acción, que permite obtener una notable eficacia terapéutica con un perfil de seguridad aceptable en el tratamiento a largo plazo y, por lo tanto, una buena tolerabilidad.

Los fármacos biológicos se caracterizan por su capacidad para interferir selectivamente, en varios niveles y con diferentes mecanismos de acción, en los procesos inmunes que provocan la psoriasis. Las terapias biológicas actuales son bien toleradas en su conjunto y algunas son más efectivas que las terapias sistémicas convencionales.